Trastorno del Espectro Autista (TEA)

Este trastorno afecta principalmente tres áreas básicas del desarrollo:

  1. El lenguaje: Las personas con TEA pueden presentar desde dificultades en el desarrollo del habla hasta un uso repetitivo o inusual del lenguaje.
  2. La interacción social: Experimentan dificultades para entender y responder a las normas sociales y comunicativas, lo que afecta la forma en que se relacionan con los demás.
  3. Un repertorio de habilidades restringido: Esto incluye comportamientos repetitivos e intereses limitados o intensos que pueden influir significativamente en su vida diaria.
 

Es importante destacar que el TEA es extremadamente individualizado y abarca un espectro muy amplio. Esto significa que dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener experiencias y manifestaciones completamente diferentes, compartiendo pocos o ningún síntoma en común. Esta variedad hace que cada caso sea único y que las necesidades de apoyo varíen considerablemente.

¿Cómo afecta el TEA?

El TEA puede tener un impacto profundo tanto en la calidad de vida de la persona como en la de su entorno inmediato. Las áreas afectadas abarcan desde la escolarización hasta la socialización y la autonomía. Entre los desafíos comunes se incluyen:

  • Escolarización y contextos sociales: La incorporación al sistema educativo y la participación en contextos sociales suelen ser retos significativos. En muchos casos, las barreras pueden impedir el pleno desarrollo educativo y social de la persona.
  • Desarrollo integral: Las dificultades no se limitan al lenguaje y la interacción social, sino que también abarcan el juego, la dieta, los hábitos de sueño y la autonomía personal.
  • Entorno inmediato: La familia también enfrenta retos al intentar brindar apoyo, acompañando el desarrollo y adaptándose a las necesidades cambiantes de la persona con TEA.

Tratamiento del TEA

Aunque no existe un tratamiento médico o farmacológico para el TEA, sí existen alternativas con validez empírica que pueden modificar sustancialmente el curso del desarrollo de los niños y niñas que lo padecen. Estas terapias estructuran la vida de las personas, facilitando su aprendizaje y mejorando significativamente su calidad de vida.

Un ejemplo destacado es el Análisis de Conducta Aplicado (ABA, por sus siglas en inglés), una intervención basada en la evidencia que ayuda a las personas con TEA a desarrollar habilidades sociales, comunicativas y de autonomía.

La prevalencia del TEA

Los estudios actuales indican que 1 de cada 36 niños y niñas padece algún tipo de Trastorno del Espectro Autista, según datos del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos.

Este dato evidencia un notable incremento en la prevalencia en comparación con las décadas anteriores.

En España, esto se traduce en el nacimiento de entre 8.000 y 8.500 niños y niñas con TEA cada año. Pese a estas cifras alarmantes, el TEA sigue siendo un gran desconocido en nuestra sociedad, lo que resalta la importancia de incrementar los recursos y la sensibilización.

Es crucial aumentar la concienciación pública y promover el acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos basados en evidencia. Esto no solo mejoraría la calidad de vida de las personas con TEA, sino que también fomentaría una sociedad más inclusiva y comprensiva.

La comprensión del TEA y de su impacto en la vida de quienes lo viven es el primer paso para construir un futuro donde todas las personas puedan alcanzar su máximo potencial, independientemente de los desafíos que enfrenten. Por ello, es fundamental seguir trabajando en investigación, educación y apoyo a las familias afectadas.

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